
El cantante y compositor Stevie Wonder nunca compartió la opinión de que su ceguera fuera una desventaja. “Uno de mis maestros me dijo que tenía tres puntos en mi contra; ser pobre, ser negro y ciego, y que un ciego sin instrucción sólo podía hacer tapetes y almohadillas”. Dos años después, su compañía disquera lo promovía como “el genio ciego de doce años”.
“Los ciegos”, explica, “no juzgamos los libros por la cubierta; pasamos por alto cosas que son relativamente insignificantes y reconocemos las de mayor importancia. Compadezco a la gente que puede ver y, sin embargo, no ve”.
